La senadora colombiana Piedad Córdoba dijo que la liberación de la rehén franco-colombiana Ingrid Betancourt iba por buen camino hasta que el ejército colombiano mató al número dos de las FARC, Raúl Reyes, en declaraciones publicadas este jueves por el diario español El País.
"Las cosas iban muy bien para la liberación de uno de los gringos secuestrados. Y en ese paquete iba también Ingrid. Pero todo quedó abortado por lo sucedido el 1 de marzo", aseguró la legisladora, que actuó como mediadora con las FARC.
Pero la muerte de Reyes en Ecuador echó por tierra ese proceso, de acuerdo con la senadora, que pertenece a la oposición de izquierda al presidente Alvaro Uribe.
"Supuso un golpe mortal a la confianza de las FARC en el Gobierno. Francia ha sido la gran perjudicada, porque incluso ha enviado un avión, con los costes políticos que eso tiene", afirmó Piedad Córdoba.
Betancourt, secuestrada desde hace más de seis años, es uno de los 39 rehenes "políticos" que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pretenden canjear por más de 500 guerrilleros presos, en el marco de un "acuerdo humanitario".
Córdoba también critica duramente al gobierno conservador de Álvaro Uribe, al que acusa de utilizar el caso de Ingrid Betancourt para desviar la atención de otros asuntos políticos molestos.
"El Gobierno de Uribe dijo que se iba a morir y permitió que Francia enviase un avión sólo para tapar un escándalo político, porque el mismo día en que dijeron que Ingrid se moría habían apresado a tres parlamentarios acusados de relación con los paramilitares. Fue algo escandaloso", añadió la senadora.
La "parapolítica" salpica desde hace varios meses a las autoridades colombianas, acusadas de relaciones con los paramilitares de extremaderecha.
Mario Uribe, un primo del presidente colombiano, fue detenido el martes por la policía acusado de "concertarse para promover grupos armados al margen de la ley" y el propio presidente colombiano reveló el miércoles que se investiga la denuncia de un paramilitar preso que le acusó de estar implicado en una masacre de campesinos en 1997.
Según Piedad Córdoba, el conflicto entre el gobierno colombiano y las FARC desbordó las fronteras y "se ha regionalizado de forma preocupante". Citó en particular el caso de las fumigaciones de las plantaciones de coca que Colombia realiza en su frontera con Ecuador.
"Además, muchos paramilitares se han adueñado de regiones enteras de Ecuador, algunos incluso se han entrenado en la zona boliviana de Santa Cruz para desestabilizar al Gobierno de Evo Morales (...). Los vecinos empiezan a exigir una solución al conflicto colombiano, porque todos sufren las consecuencias", declaró.
El conflicto interno colombiano "se ha hecho inmanejable para los demás países de la zona" y "Colombia se ha vuelto un vecino incómodo", agregó.